Apple presentó en el año 2007 el iPhone, y desde entonces ha llovido mucho pues ni ellos mismos imaginaron que una de las cosas que más potencial tendría en dicho smartphone, serían las aplicaciones de terceros realizadas para él. En la primera versión de iOS, Apple se cerró en banda con lo relacionado a que la gente pudiera programar su propio software para el teléfono, y la simple idea de la existencia de un SDK era algo absurdo. Se obsesionaron con la idea de las aplicaciones web, que no eran más que accesos directos a webs que daban funcionalidad, mucho antes que supiéramos siquiera que existiría una versión 5 del lenguaje HTML. Se demostró que aquella premisa era más que absurda.
Pero entonces llegó el jailbreak, se creó una repositorio de aplicaciones, y la gente se dedicó a programar aplicaciones en una librerías indocumentadas y en una SDK que casi nadie conocía pero que se basaba en gran medida en la Mac OS X, que se montó casi desde la nada. Cuando Apple se dio cuenta del potencial que estaban perdiendo, crearon su SDK y lanzaron la tienda de aplicaciones, y sin quererlo, revolucionaron el mundo móvil, y ahora es impensable pensar en cualquier smartphone de cualquier marca, sin una tienda o repositorio donde descargar aplicaciones hechas por terceros.
Y aquí fue donde Apple se encontró con la sorpresa que el modelo de negocio planteado, con aplicaciones a bajo precio, era todo un descubrimiento para los juegos. Juegos, que en este caso, eran de tipo “juegos casuales”, es decir, que sirven para estar 5 o 10 minutos entretenido y divertido, con poca pretensión gráfica, basados más en jugabilidad y diversión que en lo que realmente atrae a un verdadero gamer. Por eso, Sony o Nintendo, nunca se habían preocupado por el dispositivo de Apple, hasta la inclusión de las librerías OpenGL ES en su versión 1.1 para el iPhone 3G y posteriormente de la versión 2.0 para 3GS y 4. Este hecho, dotó de una gran potencia gráfica al smartphone, unido a su propio hardware, que ya empezaba a ser digna de respeto por parte de la competencia, aunque el hecho que aún no se hubiera atacado a los verdaderos gamers que buscan juegos más largos y elaborados y que ocupan más espacio en memoria, hacia que todavía los miraran de lejos pues, a pesar que Apple hace ya que vende más que Sony y Nintendo juntas, los modelos de negocio no eran comparables por el tipo de productos que se vendían.
Pero ahora, con la implementación de elementos como el Unreal Engine 3 para iOS, responsable de la espectacular demo Epic Citadel, y después de saber que el último juego de los grandes de ID Software llegará a iOS igualmente, con una espectacularidad increíble con gráficos a 1024×768 y 60fps, la competencia puede ya, oficialmente, empezar a temblar, porque les ha salido un serio competidor que promete vender juegos al más puro estilo gamers, por precios no superiores a 10€. La experiencia no es la misma pues donde se ponga un pad físico, la pantalla táctil no es la misma experiencia, pero en un mercado que ha de repartir activos, la entrada de un nuevo elemento con quien repartir ganancias, nunca es bien acogido por el resto, por lo que, veremos qué tal se porta el mercado.
Lo que es una realidad, es que los dispositivos iOS como el iPhone, el iPod Touch o el iPad, se han convertido, casi por casualidad, en una “consola” más a tener en cuenta, pues, y no es ser un fanboy, son hechos: un iPhone 4 o un iPad mueven 60fps a 1024×768 mientras que una PSP o una Nintendo DS quedan muy lejos en dichas prestaciones. El sector del entretenimiento portátil ha encontrado un muy serio competidor, con defectos como la duración de su batería (inferior a la competencia, aunque en ese sentido el iPod Touch gana muchos puntos con respecto al iPhone) o lo fácil o difícil que sea adaptarse al táctil, pero que se ha convertido por derecho, en un digno competidor con el que repartir cuota de mercado y competir a nivel de juegos, porque ahora, lógicamente, las casas también querrán sacar juegos para él.
Bienvenidos a la generación iConsole, donde Apple, que muchas veces se ha dicho que iba a hacer una consola de juegos para competir con las sobremesa, se ha encontrado por casualidad que había hecho una portátil sin enterarse.
Escrito por: Julio César Fernández